Saludar en Alemania…¿la mano o dos besos?

Uff, ¡vaya tema!

Algo tan cotidiano y tan simple como un saludo puede llegar a ser un problema si no conocemos las costumbres del país al que marchamos. Las diferencias pueden ser abismales.

Saludar... ¿la mano o dos besos-

En España, para saludar a alguien con dos besos, no hacemos diferencia entre si acabamos de conocer a esa persona o ya la conocíamos de antes. La diferencia estriba en la efusividad que le demos a esos besos y en la proximidad de los cuerpos al realizarlos. Podemos rozar las mejillas y lanzar los besos al aire, en el caso de no conocer a la persona, o “plantar” dos sonoros besos mientras sujetamos ligeramente el brazo de esa persona, si nos une una amistad o tenemos lazos familiares, natürlich!. En este último caso, el abrazo también es posible.

Un leve contacto corporal puede llegar a molestar enormemente a un alemán ( a ver…si no lo está buscando, claro;)  Eso de invadir su espacio vital…como que no. Esto me recuerda a una profesora que tuve en el instituto que era estricta hasta en la forma de vestir, y que se presentó el primer día dibujando una linea imaginaria entre ella y nosotros mientras decía: “este es mi espacio y este es el vuestro, ¡ni se os ocurra invadirlo!”

Pues algo parecido pasa con los alemanes. Ellos no trazan una linea imaginaria, sino una circunferencia a su alrededor creando así una especie de “burbuja espacial”. El radio de esa “burbuja” dependerá de lo largo que tenga el brazo la persona en cuestión. Es la distancia orientativa que deberíamos dejar al hablar con una persona que no conocemos.

Resulta muy gracioso curioso observar un saludo/presentación en Alemania donde al menos haya una mujer (por ejemplo una española y un alemán o alemana). Pongámonos en situación:

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¿Ganas de alemán? Lust auf Deutsch?

Pues sí, Lust (ganas) y otras cosas más es lo que hay que tener para empezar a estudiar alemán.

¿Ganas

Soy Laura, e igual que tú un día sentí curiosidad por saber qué era “eso del alemán”.

La primera vez que escuché una conversación en alemán en directo (de la que por supuesto no me enteré de nada), se vino abajo la idea que tenía de idioma brusco donde los hubiera, alimentada por las películas de temática nazi, los chistes y las intervenciones de políticos “acalorados”. ¡Hasta el idioma más dulce sonaría así de brusco si sólo lo escuchásemos en esos contextos!

Fue ahí cuando empecé a investigar y a querer saber un poco más, y luego más, y más … y terminé estudiando Filología Alemana, ¿te lo puedes creer?

Hoy día gracias a las tecnologías no hace falta estudiar una filología para saber un poco del idioma, historia o la cultura de un país. Tan sólo basta con escribir en algún navegador lo que buscamos y ya está. Pero hay tanta información, (no toda fiable) y suele estar tan dispersa, que se nos pasan las horas “pinchando” aquí y allá y terminamos como al principio, o aún peor, con un “batiburrillen” de ideas sin llegar a nada en concreto.

La idea del blog surge precisamente para intentar poner un poco de orden a ese caos, que no pierdas tanto tiempo en la búsqueda de recursos, que tengas en un solo clic parte del material que te va a hacer falta para empezar a aprender e intentar transmitirte mi pasión por este idioma y su cultura.

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